Ninguna gracia

Llegaron las fotos impresas y han hecho un buen trabajo con ellas. 50×70 con un margen de 2 centímetros para el montaje en passe-par-tout. Estaban esperándome en casa tras mi viaje de estos días.

Funcionan mejor que en la pantalla y eso ratifica la idea de que una fotografía es más expresiva cuando está sobre un papel, sea un positivo o un libro.
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Leo estos días, cada vez que puedo, “Nocturno de La Habana”. La historia paralela de la revolución castrista y la Mafia en Cuba con Lansky y Trafficante como cabezas más visibles pero no únicas. Es el trabajo de un escritor norteamericano muy versado en asuntos mafiosos.
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De todas las historias de la Mafia en Cuba la que más me impresiona es la del guardaespaldas y chófer de Lansky. El mafioso huyó sin avisar y los castristas se quedaron con su coche, que ahora está en algún museo. El chófer, matón y asesino se quedó en Cuba arrastrando su pena por el abandono y sacando brillo al coche hasta que se lo quitaron los barbudos.
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No esperen ninguna gracia o ironía en esta entrada. Llego rendido y necesitaré unos días para reponerme. Un par de días de reposo me vendrán bien. No contestaré llamadas.